Por: Daniel Anaya (@danielanaya423)

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Autorretrato-Guanajuato-Mexico-1996

¿En qué se parecen dos seres humanos nacidos en rincones extremos del mundo?

¿Qué los separa, más allá de las concepciones sociales?

¿Cómo son vistos a través de la lente de alguien que reconoce lo humano sin juzgarlo ni encasillarlo?

            Gabriela Iturbide es la máxima exponente de la fotografía en México. Nacida en 1942, ha recorrido nuestro país documentando a través de su maravillosa lente las distintas culturas, prácticas, ideologías y costumbres que nos conforman. En 1978 fue comisionada por el Archivo Etnográfico del Instituto Indigenista de México para esta labor. Un año después, en 1979, fotografió la cultura zapoteca de Juchitán, Oaxaca, uno de sus trabajos más reconocidos.

            El obturador de Graciela ha detenido el tiempo también en otras partes del mundo: Cuba, Alemania, India, Madagascar, Hungría, París, Estados Unidos, etcéterea.

            En esta ocasión, la riquísima trayectoria de Graciela Iturbide es reunida en la exposición Graciela Iturbide. Cuando habla la luz, a cargo de la curaduría de Juan Rafael Coronel Rivera, quien, según la propia fotógrafa, ha realizado una lectura muy acertada al proponer un recorrido de la obra a través de 20 arquetipos, lo que ha dado una visión distinta y muy personal al trabajo de Graciela.

            Esta muestra reúne 270 fotografías que abarcan casi cinco décadas del trabajo de Graciela Iturbide, dentro de las cuales hay casi treinta fotografías inéditas.

            Un hombre con sombrero mira suspicaz hacia la cámara antigua que lo retrata; un aparato con tripie de madera, detrás del cual, el fotógrafo, también con sombrero, mira a través del aparato para capturar el momento. Graciela cierra el triángulo capturando la escena con su propia lente. Podría ser un encuentro sucedido hoy mismo. Podría ser de hace treinta o cuarenta años. Podría ser una colonia de la Ciudad de México, Monterrey o Oaxaca. No importa. Nosotros también hemos sentido esa suspicacia por la lente que nos apunta y que va a capturar nuestra esencia para siempre. Es Chiapas, en 1974.

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El-fotografo-Chiapas-Mexico-1974

 

            En otra fotografía, una niña de vestido blanco, con un ramo de flores en la mano, posa frente a la cámara, parada en la entrada de lo que parece el atrio de una iglesia. Pero la niña porta la máscara de la muerte. Una calavera sonriente, oscura, con dos cuencas negras a través de las cuales nos observa la niña, probablemente también con una risa socarrona. El contraste de la celebración de la vida en un cuerpo joven con vestido blanco y el rostro de la muerte que nos recuerda lo que somos. El encuentro se llevó a cabo en Chalma, Estado de México, en 1984.

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Primera-comunión-Chalma-Estado-de-Mexico-1984

 

            El trabajo de esta artista, luego de casi cinco décadas, sigue siendo fiel a su estilo: blanco y negro, luz natural, sin tripié, flash ni telefotos. Y es que el arte no lo hace un equipo sofisticado, un tema rebuscado o una edición concienzuda; sino una mente abierta, incisiva, sensible con lo que somos, con todo aquello que nos hace humanos… y que nos une a través del arte.

Graciela Iturbide. Cuando habla la luz

Palacio de Iturbide-Palacio de Cultura Banamex (Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México)

Del 23 de noviembre del 2018 al 12 de abril del 2019

Entrada libre

Fotografías sin flash

Horario: lunes a domingo de 10:00 a 19:00

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