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By Samara Saavedra

Por: Valerie Hernández

mayo, 2020

Incluso antes de que el coronavirus interrumpiera nuestras vidas, a los mercados financieros, las cadenas de suministro y la demanda de consumo aplastara a toda la economía global, la industria de la moda no era nada optimistas sobre su situación en 2020.

Esta imprevisible crisis humanitaria y financiera ha hecho que las estrategias para 2020 sean ridículas, dejando a las empresas de la moda expuestas frente a un futuro desorientador. Entonces ¿cuál será el “nuevo normal» después de este cisne negro? Y ¿qué podemos esperar de la moda para los siguientes 12 a 18 meses cuando haya “pasado el temblor”?

 

El cisne negro y la moda

La Covid-19 podría impulsar la mayor contracción económica desde la Segunda Guerra Mundial, afectando a todos los sectores por igual. Sin embargo, la moda, debido a su naturaleza, es particularmente más vulnerable. En promedio, toda la industria (incluido fast fashion y lujo) cayó un 40% desde principios de enero y al cierre de marzo.

Todavía se espera que las repercusiones humanitarias sobrepasen a la pandemia, por lo que, las consecuencias para la industria de la moda serán nefastas.

La interconexión de la industria dificulta aún más que las empresas planifiquen. Justo cuando China ha comenzado a recuperarse, los brotes han empeorado en otros países de Europa y los Estados Unidos. Pero en otros lugares es mucho peor. Para los trabajadores en los centros de producción de ropa, gracias a su bajo costo como Bangladesh, India, Camboya, Vietnam, Honduras y Etiopía, se anticipan largos períodos de desempleo, hambre y enfermedades.

Aunque la duración y la gravedad final de la pandemia siguen siendo desconocidas, es evidente que la industria de la moda está apenas comenzando la batalla. La gente ha dejado de gastar; lo que está agravando la crisis del lado de la oferta. El instinto del consumidor es priorizar los productos necesarios, lo que al final a desembocado en cierre de tiendas y que las marcas y reservas de efectivo se agoten. Incluso las ventas en línea han disminuido: 20% en Europa, 40% en los Estados Unidos y 25% en China.

 

Cuando pase el temblor…

Una vez que el polvo se haya asentado, la moda enfrentará un mercado recesivo y un panorama de la industria que aún experimenta una transformación dramática. Temas sobre «Transparencia», “Justicia social” y «Sostenibilidad», en la mentalidad del consumidor ya mostraba signos de cambio antes de la pandemia. Ahora, la «cuarentena de consumo» resultante podría acelerar estos cambios: un consumidor con creciente antipatía hacia negocios que producen desechos y mayores expectativas para marcas/empresas sostenibles y orientadas a un propósito.

El coronavirus también ofrece a la industria de la moda la posibilidad de restablecer y remodelar por completo su valor. Este también será un momento para la colaboración dentro de la propia industria, incluso entre competidores. La crisis es un catalizador que sacudirá hacia el cambio y estás son algunas de las cosas que podríamos esperar la moda:

 

 Instintos de supervivencia

La recuperación de la pandemia coincidirá con un mercado recesivo, que obligará a las marcas y a la moda a adaptarse. Las empresas que sobrevivan a la crisis inmediata habrán logrado estabilizar su negocio principal antes de buscar nuevos mercados. Por lo que, expansiones, compras, adquisiciones y la llegada de nuevas marcas, tiendas, etc. Ha quedado temporalmente suspendida.

La crisis llegó a sacudir a los más débiles y acelerar el declive de las empresas que ya estaban luchando antes de la pandemia. Aquí es donde al más puro estilo de Darwin: solo el más fuerte, sobrevivirá.

 

Mentalidad de descuento

A medida que la crisis afecta de manera profunda a los minoristas, la cultura de “gangas” se prolongará, gracias al aumento del anti-consumismo, un exceso de inventario y consumidores con problemas de liquidez. Para llegar a estos nuevos consumidores cada vez más frugales y desilusionados, así como deshacerse del exceso de ropa y accesorios guardados en almacenes y bodegas; las marcas deben encontrar formas ingeniosas de recuperar su valor y repensar su misión comercial. Así que podemos esperar buenas ofertas de aquí al futuro.

 

Digital

El distanciamiento social ha resaltado la importancia de los canales digitales más que nunca. Las empresas de la moda deben ampliar y fortalecer sus capacidades digitales o sufrirán en el a largo plazo, ya que, los consumidores continuarán exigiendo más en este espacio y las marcas deben actuar rápidamente para entregar, porque nadie quiere esperar para recibir un pedido. En esta cultura de la inmediatez, solo el más eficiente sobrevivirá.

Innovación

Para hacer frente está nueva realidad y adaptarse a los cambios económicos y de los consumidores, las marcas deben introducir nuevas herramientas y estrategias. Aprovechar la innovación para mejorar y volver a recapturar a los consumidores: desde cambios en cómo se produce la ropa, modelos con cuerpos que se adapten más a la realidad, hasta el continuo deterioro del planeta y la moda basura, esta industria tiene mucho espacio para el cambio. Entonces, ¿podrá hacerlo? ¿Las grandes casas de moda, que llevan más de 100 años operando de una forma y las grandes cadenas de minoristas, aceptarán el desafío? ¿Será la oportunidad para nuevos diseñadores que desde sus casas produzcan piezas únicas? Solo el tiempo lo dirá.

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