• Facebook
  • Twitter
  • Gmail

Por: Valerie Hernández

Con la llegada de la película “Radioactive” a los sistemas de streaming, basada en la novela gráfica de Lauren Redniss sobre la vida de la científica polaca Marie Curie, vuelve a surgir el debate: ¿por qué casi no hay mujeres en la ciencia?

Este debate lleva años, culpando a los cuentos de hadas, princesas y algunos juguetes al respecto. Si bien, el factor sociocultural tiene cierto efecto en nuestras decisiones, realmente el problema es más profundo de lo que pensamos y va más allá de las “Barbies” y Disney.

Falta de recursos y financiamiento

Una queja constante en el mundo de la ciencia, tecnología, investigación y desarrollo es la falta de recursos. ¿Sabías que el país que más gasta en la ciencia es Corea del Sur? De acuerdo a datos de la Unesco este país invierte el 4.1% de su PIB y tiene casi 7 mil científicos e investigadores por millón de habitantes.

Mientras que en nuestro amado país tan solo se invierte el 0.4% del PIB y solo tenemos 260 científicos por cada millón de habitantes.  Ni siquiera entramos en el top 30 y lo que es peor de este total es que solo el 33% son mujeres.

Estas cifras se repiten o incluso son peores en otros países. Por ejemplo, en Corea tan solo el 19% son mujeres, en Japón solo 15%, en Dinamarca el 35% y así sucesivamente.

Por si esta barrera no fuera suficiente, también existe el problema del costo de la educación. Las mujeres han superado a su contraparte masculina en las matriculas de las universidades. Incluso los han superado en calificaciones, desempeño y son más las mujeres que se gradúan con honores que los hombres. Entonces, ¿cuál es el problema?

Una carrera en la ciencia difícilmente se queda con una licenciatura. Normalmente los investigadores y científicos tienen que completar maestrías, doctorados, especialidades y sus tesis requieren investigación y presupuesto. Aproximadamente el costo de una carrera en la ciencia, incluyendo costos de la vivienda y colegiatura por 5 años en una universidad privada es aproximadamente de $400,793 dólares.

A esto le podemos agregar que las becas no suelen ser completas. Algunas becas “especiales” para mujeres, lo único que tienen de especial es que a lo mucho, te otorgan $8,000 dólares. Además, ¿sabías que las universidades apenas otorgan 6.8% de becas a mujeres para estudiar maestrías y doctorados? El motivo es muy simple, temen otorgarles este beneficio porque creen que se van a casar, embarazar y dejar la carrera a la mitad.

 

Falta de reconocimiento

Una vez que quedo claro el tema monetario, viene otra parte importante. Si bien el reconocimiento se puede pensar que no es algo fundamental, realmente lo es. En una encuesta reciente de CNN, realizada a través de redes sociales, se encontró que solo el 17% de las niñas de 13 a 17 años lograron identificar correctamente a mujeres en la ciencia como: Alice Ball, Rosalind Franklin o Dorothy Hodgkin.

Hasta 2020, solo 57 mujeres han ganado el Premio Nobel. Es decir, en 117 años que llevan otorgando este preciado galardón, solo 57 mujeres lo han ganado contra 866 hombres y 24 organizaciones. De estos premios: 17 han sido por la paz, 16 por literatura, 12 por psicología y medicina; 7 por química, 4 por física y 2 por economía.

Por lo tanto, es importante exponer a las nuevas generaciones a estos ejemplos de mujeres para incentivarlas, pero, además, necesitamos reconocer a más mujeres y su desempeño y trayectoria dentro del mundo de la ciencia.

Acoso y sexismo en los lugares de trabajo

No es ningún secreto que el sexismo en los lugares de trabajo desmotiva a todas las mujeres por igual y en el mundo de la ciencia, no es diferente.

Las mujeres que se desempeñan en áreas como medicina, ciencia y tecnología, enfrentan un 27% más acoso y abuso sexual en los laboratorios, salones de clases y lugares de trabajo, que una mujer promedio en áreas administrativas y comerciales. Además del constante abuso que enfrentan, entornos hostiles y culturas laborales “difíciles”, que las hace no sentirse “bienvenidas” en este mundo dominado por los hombres.

El sexismo en el lugar de trabajo puede ocurrir de muchas maneras, desde la forma en que los compañeros de trabajo hablan con sus colegas femeninas, hasta el tipo de responsabilidades asignadas, el salario y los ascensos ofrecidos. Las mujeres que hablan de sexismo en el trabajo suelen hablar del “síndrome del impostor” y de cómo se sienten presionadas a actuar a la perfección para legitimar su lugar. Esta presión no es sostenible a largo plazo y puede llevar rápidamente al agotamiento y la frustración de las mujeres profesionales en la ciencia.

 

No hay equidad en los salarios

Además de todo lo anterior, está el tema de los salarios, ¿sabías que una mujer en la ciencia (con el mismo trabajo, titulo universitario, tareas asignadas, etc.) gana un 11% menos que su contraparte masculina?

Es cierto que las mujeres han ido ganando terreno y superando todas las expectativas. Sin embargo, el camino es largo y tedioso. Y hasta que no nos aseguremos de crear las bases para que las mujeres puedan alcanzar todo su potencial, sentirse seguras y garantizar los recursos para el desarrollo pleno, no tendremos la suficiente representación en la ciencia y eso no es problema de los cuentos ni de las muñecas, sino de nosotros como sociedad.

Comentarios con Facebook